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Cinco días en silencio: lo que un retiro zen puede enseñarte sobre tu mente

Depresión
A veces no es el ruido de afuera lo que más cansa, sino el de la propia mente.
En esta conversación con la doctora Pilar Arroyave, directora general de DBT, exploramos la experiencia de cinco días en silencio que transformaron su relación con sus pensamientos, emociones y el ritmo de su vida.

1. ¿Cómo empezó tu relación con la meditación?

“Empezó de forma intermitente. Desde la Terapia Dialéctico Conductual (DBT) aprendí habilidades de mindfulness y entendí que podían ayudarme a centrarme. Poco a poco fui notando beneficios: mayor concentración, menos estrés y más conexión con mi cuerpo y mi mente. Aun así, no era constante”.

2. ¿Qué te llevó a tomar la decisión de organizar y asistir el retiro de silencio?

“Estaba en un momento de mucho cansancio mental. Sentía la cabeza a mil, con demasiadas ideas y exigencias en distintos frentes: trabajo, vida personal, maternidad. Me sentía fatigada y con la sensación de que el día no me alcanzaba. Cuando escuché sobre el retiro, pensé: esto es lo que necesito y lo que quiero llevar a Medellín”.

3. ¿Tuviste dudas antes de ir?

“Muchas. Me daba miedo viajar sola, por eso invité a una amiga. También me preocupaban cosas pequeñas, como no tener ropa adecuada. Pero lo que más me impactó, fue darme cuenta, pocos días antes, de que el retiro era en silencio. Pensé: ¿cómo voy a lograr estar cinco días sin hablar? Aun así, decidí hacerlo”.

4. Cuando tomaste la decisión, ¿ya tenías una práctica consolidada en meditación, ¿eras una experta?

“No, para nada. Esa era otra de mis dudas para asistir porque yo no sentía que la meditación fuera algo constante en mi vida. Sí destinaba algunos momentos para hacerlo, pero no era un hábito y tampoco sentía que lo hiciera perfecto. Pero la verdad es que eso no fue impedimento para asistir y aprovechar los beneficios del retiro”.

5. ¿Cómo fue la experiencia del silencio?

“Sorprendentemente, el silencio no fue lo más difícil. De hecho, fue liberador. No tener que responder mensajes, revisar correos o estar pendiente del celular,  se sintió como quitarse un peso enorme. El silencio permitió algo más retador: empezar a observar mi mente”.

6. ¿Qué descubriste al observar tu mente?

“Que estaba llena de pensamientos constantes. Al principio era abrumador, pero con la práctica empecé a volver al momento presente una y otra vez. Entendí que mi mente tiende a irse, y que el trabajo no es controlarla, sino reconocerlo y regresar. Con los días, empecé a diferenciar mejor pensamientos, emociones y sensaciones. La mente seguía activa, pero había más pausa, menos ruido”.

7. ¿Qué cambió después del retiro?

“La meditación se volvió parte de mi vida. No siempre es fácil sentarse, pero cuando dejo de hacerlo, lo noto. Es como perder el centro. Cuando retomo, vuelvo a la calma, vuelvo a casa.

Ahora tengo más enfoque, menos urgencia y mayor capacidad de aceptar lo que no puedo controlar. También puedo identificar mejor mis emociones y gestionarlas con más claridad”.

8. ¿Qué impacto ha tenido en tu vida y en los demás?

“No solo lo noto yo. Mi familia y las personas con las que trabajo también perciben el cambio. No solo por el retiro, sino por la práctica constante. Hay más calma, más presencia. Entiendo mejor que el malestar hace parte de la vida y que no todo tiene que resolverse de inmediato”.

9. ¿Cómo integras esta práctica hoy?

“La meditación sigue siendo parte de mi rutina, porque debemos entender que no es un efecto permanente que se consiga en un evento de cinco días, sino que la magia está en la constancia. Incluso he creado espacios para meditar en grupo. Además, integro el mindfulness en mi trabajo como psiquiatra.

Si tuviera que resumir este aprendizaje en una palabra, sería: presencia”.

10. ¿Cambió tu idea sobre la meditación?

“Totalmente. Antes pensaba que era dejar la mente en blanco. Ahora entiendo que se trata de permitir que los pensamientos lleguen y se vayan. Nada permanece: ni lo bueno ni lo difícil. Esa es la práctica”.

11. ¿Qué le dirías a alguien que duda en intentarlo?

“Que se dé la oportunidad. Puede parecer retador, pero es profundamente transformador. Cinco o diez minutos al día pueden hacer una gran diferencia y el retiro de silencio definitivamente puede ayudar a consolidar la práctica y a comprender el gran alcance que tiene. Meditar es, en el fondo, un camino para volver a ti”.

En DBT entendemos que no se trata de dejar de pensar ni de eliminar el malestar, sino de aprender a relacionarnos de forma distinta con nuestra experiencia interna. La mente se va a distraer, las emociones van a aparecer y la vida seguirá siendo cambiante. La práctica está en notar, validar y volver, una y otra vez, al momento presente.

No necesitas hacerlo perfecto ni solo, puedes empezar con pequeños momentos de pausa en tu día y si en el proceso descubres que necesitas acompañamiento, buscar ayuda también es una forma de cuidarte, haz CLIC AQUÍ para que conozcas todos los detalles de nuestro Retiro de silencio 2026.

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